A través de un comité multidisciplinario de alta complejidad, el establecimiento de salud ha logrado frenar en un 100% las crisis convulsivas en pacientes pediátricos severos. El tratamiento médico modifica el «combustible» del cerebro para disminuir su excitabilidad y ya transforma la calidad de vida de niños de entre 1 y 9 años en la región.
En un paso de vanguardia para la neurología infantil y la equidad en salud en el sur de Chile, el Hospital Puerto Montt (HPM) se ha alzado como el único recinto de la red de salud pública en toda la macrozona sur austral en implementar con éxito un protocolo especializado de Dieta Cetogénica para pacientes con epilepsia refractaria. Este abordaje de alta complejidad —que va mucho más allá de un cambio alimentario común— ha transformado de forma radical el desarrollo y la rutina de niños y niñas de la región que no respondían a los fármacos tradicionales.
El programa es coordinado por el Comité de Dieta Cetogénica del HPM, un equipo multidisciplinario integrado por neurólogas infantiles, pediatras nutriólogas, nutricionistas, trabajadoras sociales y enfermeras, quienes ya exhiben excelentes resultados clínicos en sus primeros cinco pacientes pediátricos en control, cuyas edades fluctúan entre los 1 y 9 años.
Cambiar el combustible del cerebro: Un tratamiento médico estricto
La epilepsia refractaria se diagnostica clínicamente cuando un paciente sigue sufriendo crisis recurrentes a pesar de haber utilizado más de dos fármacos antiepilépticos de forma correcta y en dosis adecuadas. De acuerdo con los registros médicos, este complejo escenario afecta aproximadamente al 30% del total de pacientes con epilepsia, transformando la Dieta Cetogénica en una ventana de esperanza real.
La Dra. Carla Soto, neuróloga infantil y especialista en epilepsia del HPM, explica el rigor del diagnóstico:
»La epilepsia refractaria es una en la que se han utilizado más de dos fármacos en dosis adecuadas y el paciente no ha respondido. Un 30% de los pacientes tienen este tipo de epilepsia, a diferencia del 70% que responde bien al primer tratamiento».
Por su parte, la Dra. Gloria Sánchez, pediatra nutrióloga del establecimiento, enfatiza de forma categórica que este protocolo no debe confundirse con una pauta nutricional de moda o común:
»Es un tratamiento médico. Lo que hace es cambiar el combustible que ocupa el cerebro: desde la glucosa o azúcares, a las cetonas que vienen del metabolismo de los lípidos. Esto disminuye la excitabilidad del cerebro. Es una dieta muy restrictiva y terapéutica que requiere suplementación constante de vitaminas y minerales para asegurar el crecimiento del niño», detalló la facultativa.
»Frenó en un 100% las crisis»: El testimonio de la familia de Mateo
El éxito de la gestión del equipo del HPM se refleja en testimonios como el de Rodrigo Carrasco, padre de Mateo (3 años y 3 meses). El pequeño, diagnosticado con el síndrome de Pitt-Hopkins y epilepsia refractaria, enfrentaba un complejo cuadro de crisis convulsivas semanales que mermaban su desarrollo cognitivo.
»Este tratamiento frenó en un 100% las crisis convulsivas de Mateo. Antes estaba teniendo 3, 4 o 5 crisis a la semana; era muy doloroso verlo sufrir. Ahora, la vida de Mateo y la nuestra cambió en un 100% para bien. Yo le digo a los otros papás: confíen en el equipo del Hospital Puerto Montt. Al principio es difícil, pero los resultados son favorables», relató emocionado el progenitor.
¿Cómo opera el protocolo de ingreso al programa?
Debido a las estrictas restricciones nutricionales y los cambios metabólicos que genera, el ingreso a este selecto programa del Hospital Puerto Montt sigue un flujograma técnico riguroso:
- Evaluación Inicial: El paciente es derivado y evaluado exhaustivamente en el Policlínico de Epilepsia Refractaria del HPM.
- Filtro Clínico y Social: Si cumple con los criterios y el tipo de síndrome específico, el caso se presenta ante el comité multidisciplinario. Paralelamente, se ejecutan exámenes de laboratorio para descartar contraindicaciones metabólicas y se efectúa un informe social del entorno.
- Inducción y Educación: Si la evaluación psicosocial es óptima, se cita a la familia extendida para educarlos en lectura minuciosa de etiquetas, pesaje exacto de ingredientes y preparación de minutas.
- Hospitalización de Inicio: Finalmente, el paciente se hospitaliza en el ala pediátrica del HPM para iniciar la transición de la dieta de forma progresiva y bajo monitoreo médico directo antes de ser dado de alta a su hogar.
Las especialistas del HPM concluyeron reforzando que el éxito de esta terapia de frontera depende de forma absoluta de la adherencia y la disciplina diaria de las familias, manteniendo una comunicación fluida con el hospital, lo que consolida un estándar de salud pública de alta complejidad que dignifica la atención médica en el sur de Chile durante este año 2026.
















