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Especial 1 de mayo: A 18 años de la erupción del Volcán Chaitén, el despertar que cambió la vulcanología en Chile

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Casi dos décadas han pasado desde que el macizo, que no figuraba en los registros de actividad reciente, generó una de las mayores crisis ambientales y sociales en la historia de la Región de Los Lagos.


El 1 de mayo de 2008, a las 23:38 horas, Chile comenzó a escribir uno de sus capítulos más complejos en gestión de catástrofes. El Volcán Chaitén, un domo de aproximadamente 1.122 metros de altura que se creía inactivo —con una última erupción estimada mediante datación de carbono 14 hace más de 9.000 años—, inició un ciclo eruptivo violento que tomó por sorpresa a la comunidad científica y civil.

La cronología del desastre

La erupción comenzó con una fase explosiva que generó una columna de cenizas y gases que alcanzó los 30 kilómetros de altura. La magnitud del evento obligó a las autoridades a decretar la evacuación total e inmediata de la ciudad de Chaitén y sectores rurales, movilizando a la Armada de Chile y medios civiles para trasladar a miles de personas hacia Puerto Montt y la Isla Grande de Chiloé.

Datos técnicos oficiales (Sernageomin):

  • Tipo de erupción: Se clasificó como una erupción de tipo pliniana, caracterizada por su alta explosividad y un gran volumen de material piroclástico expulsado.
  • Lahares y destrucción: Tras la fase explosiva inicial, las intensas lluvias de la zona arrastraron las cenizas depositadas, generando lahares que colmataron el cauce del Río Blanco. Esto provocó el desborde del río, que terminó por destruir gran parte de la infraestructura urbana de la capital de la provincia de Palena.
  • Crecimiento del domo: Durante los meses posteriores, el volcán inició una fase de construcción de nuevos domos de lava viscosa, cambiando para siempre la morfología del cráter original.

Un antes y un después para la vigilancia volcánica

La erupción del Chaitén fue el catalizador para la creación de la Red Nacional de Vigilancia Volcánica (RNVV) de Chile. Antes de 2008, la monitorización en el país era limitada y enfocada en pocos macizos; tras este evento, el Estado impulsó la creación del Observatorio Volcanológico de los Andes del Sur (OVDAS) para monitorear los volcanes más activos en tiempo real.

«Chaitén nos enseñó que no existen volcanes extintos, solo volcanes en reposo», es la máxima que hasta hoy guía a los geólogos de la región.

El Chaitén hoy: Resiliencia y Memoria

A 18 años de la catástrofe, la ciudad ha logrado rehabilitar sus servicios básicos y su conectividad. Sin embargo, el sector sur de la ciudad permanece como un recordatorio visual de la fuerza de la naturaleza: las casas semienterradas por el lodo hoy forman parte de un itinerario de memoria para quienes buscan comprender la magnitud de lo ocurrido aquel mayo de 2008.


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