Por tercer año consecutivo, la calidez y la vocación de servicio se hicieron presentes en las dependencias del Hospital Puerto Montt (HPM). En una emotiva jornada, la comunidad del Colegio San Francisco Javier hizo entrega de un valioso aporte compuesto por 60 frazadas y 60 gorros de lana, tejidos con dedicación por padres y apoderados del establecimiento.
Esta contribución forma parte de una cruzada solidaria colectiva más amplia, la cual contempla la confección de más de 340 piezas en los últimos meses. El objetivo central de la iniciativa es brindar abrigo y alivio tangible a los pacientes más vulnerables durante la época invernal en la Región de Los Lagos.
Un esfuerzo comunitario que nace del corazón
Para los apoderados participantes, este gesto trasciende la entrega material de insumos. Freddy Andrés Guzmán Sáez, secretario del Centro General de Padres, Madres y Apoderados, destacó el profundo sentido de servicio de las familias involucradas: “Básicamente los padres trabajan con mucho, mucho corazón. El sentimiento tiene que ver con devolver de una u otra forma lo que han recibido, es un tema solidario”, señaló. Guzmán explicó que la organización toma de tres a cuatro meses de labor continua, permitiendo consolidar una obra constante de ayuda al prójimo.
Por su parte, la directora del Colegio San Francisco Javier, Ximena Schnettler Weisser, enfatizó que la actividad sintetiza el ideario formativo del recinto educativo: “Nuestra orientación fundamental es a formarse para construir vínculos sanos, seguros con la comunidad completa y siempre orientados a servir a los demás. El lema es ‘formarnos para servir’, y eso se aplica no solo para los estudiantes, sino que también para los apoderados y la gente que trabaja en el colegio”.
Entrega focalizada a través de los voluntariados del HPM
La recepción y coordinación del donativo se realizó a través de la Oficina de Participación Ciudadana del HPM. Claudia Valenzuela, encargada de dicha unidad, valoró la precisión y el sentido de justicia social con el que se distribuyen estos insumos.
“El destino de estas frazadas y estos gorros es directamente al usuario que más lo necesita”, explicó Valenzuela, remarcando que los elementos no se reparten de forma masiva en salas de espera, sino mediante la detección directa que realizan los voluntariados en terreno. “Esa voluntaria va a poder identificar quién es esa persona que más lo necesita y va a llegar a esa persona realmente”, añadió.
La distribución de las prendas estará a cargo de la red de agrupaciones que colaboran permanentemente en el recinto hospitalario: Damas de Verde, Damas de Rojo, Damas de Blanco, Damas de Gris, Manos Guías, Voluntariado Católico y Voluntariado Pentecostal, fundamentales en la contención emocional y apoyo material de los usuarios.















