Con un acto ecuménico, el simbólico toque de siete campanadas y el lanzamiento de flores al mar, la comunidad de San Juan de la Costa recordó a los fallecidos en el trágico suceso ocurrido hace un año.
En un ambiente de profundo recogimiento y respeto, la comunidad de Bahía Mansa se congregó este domingo para conmemorar el primer aniversario del naufragio que marcó un antes y un después en la comuna. La instancia, apoyada por la Municipalidad de San Juan de la Costa, buscó transformar el dolor en memoria viva, acompañando especialmente a las familias Marileo y Naguil.
La ceremonia contó con la participación de autoridades locales, la Policía Marítima, dirigentes sociales y vecinos del sector, quienes rindieron homenaje a las siete personas que perdieron la vida en el mar:
- Francisco Marileo Negrón
- Nora Mera Coliguechun
- Iris Marileo Mera
- Rodrigo Naguil
- Cecilia Nahil
- Mónica Hernández González
- Lucía Garnica Naigual
Símbolos de respeto y fe
Uno de los momentos más sobrecogedores de la jornada fue el toque de siete campanadas, realizado por Carlos Salinas. El sonido lento e intermitente permitió a los presentes nombrar en silencio a cada una de las víctimas, manteniendo su recuerdo presente en el territorio costeño.
El alcalde José Luis Muñoz Uribe dirigió un mensaje a los asistentes, reafirmando el compromiso municipal con el acompañamiento permanente a los deudos y enfatizando la importancia de fortalecer la seguridad en las faenas y actividades marítimas para evitar nuevas tragedias.
Por su parte, el párroco de Bahía Mansa, el Padre César Torres, encabezó un acto ecuménico donde se elevaron oraciones por el descanso eterno de los fallecidos y el consuelo de sus seres queridos.
Flores al mar: Un adiós eterno
El cierre de la conmemoración se trasladó al agua. Los asistentes abordaron embarcaciones autorizadas para dirigirse al punto exacto del naufragio. Allí, en medio del silencio del océano, se realizó el lanzamiento de flores al mar, un gesto simbólico de despedida y amor eterno.
Desde el municipio recalcaron que esta romería no solo es un acto de duelo, sino también un llamado a la cultura de la responsabilidad y el autocuidado, asegurando que cada vida perdida representa una historia que merece ser honrada con justicia y memoria eterna.











