A través del Centro Espacial Nacional (CEN) y el Servicio Aerofotogramétrico (SAF), la institución busca optimizar el control ambiental y la logística en las zonas australes. Con supercomputadores de 5 petabytes, prometen detectar tempranamente floraciones algales y cambios en la temperatura del mar.
Un ecosistema tecnológico soberano
En el marco de AquaSur 2026, la Fuerza Aérea de Chile (FACh) ha sorprendido con un despliegue centrado en la percepción remota y la inteligencia espacial. El objetivo es claro: que la industria acuícola nacional deje de depender exclusivamente de proveedores extranjeros para obtener datos críticos sobre el estado del mar.
El Coronel de Aviación (I) Miguel Barría, director del CEN, enfatizó que este esfuerzo busca que el procesamiento de datos se realice íntegramente en Chile. «Al contar con nuestra propia constelación de satélites y capital humano, optimizamos los tiempos de respuesta ante contingencias ambientales», señaló.
Supercomputación y prevención de FAN
Uno de los activos más relevantes presentados es la infraestructura del Centro Espacial Nacional, que cuenta con una capacidad de almacenamiento de 5 petabytes. Este soporte permite cruzar variables esenciales para la salmonicultura:
- Temperatura y corrientes: Monitoreo en tiempo real de las condiciones marinas.
- Eventos climáticos: Predicción meteorológica avanzada para la logística.
- Floraciones Algales Nocivas (FAN): Detección temprana mediante imágenes satelitales de alta precisión para mitigar mortalidades masivas.
Operación híbrida: Aviones, Drones y Satélites
Por su parte, el Director del SAF, Coronel de Aviación (A) Sergio Castro, explicó que el organismo mantiene una operación de vanguardia que integra aviones tripulados, drones (RPAS) y sensores de alta precisión. Esta «operación híbrida» permite elaborar cartografía detallada y aplicaciones específicas para la toma de decisiones en los centros de cultivo más aislados de las regiones de Los Lagos, Aysén y Magallanes.
Impacto en la competitividad
La integración de estas capacidades espaciales proyecta un impacto directo en la resiliencia del sector. Al disponer de información propia procesada localmente, la salmonicultura chilena gana herramientas de análisis predictivo que fortalecen su sostenibilidad y seguridad territorial.











