Señor Director:
Es indispensable que los docentes recuperen el liderazgo y la autoridad dentro de las aulas; no podemos permitir la normalización de conductas donde los estudiantes desafían constantemente a quienes tienen la alta responsabilidad de educarlos.
Lo anterior no es un llamado al autoritarismo, sino a la urgente necesidad de restablecer el respeto, los límites y la sana convivencia escolar. Resulta preocupante que un menor de edad asuma que posee el mismo nivel de jerarquía que un adulto docente, y es aún más grave que las faltas de respeto carezcan de consecuencias formativas reales.
La educación de calidad exige un respaldo institucional sólido hacia los profesores, normas claras y un compromiso ineludible de las familias en la formación valórica de sus hijos. Si bien la entrega de contenidos es fundamental, la escuela también tiene el deber de formar ciudadanos respetuosos y responsables para el futuro de nuestra sociedad.
César San Martín










