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ESPECIAL: A 66 años del terremoto de 1960: El día que la tierra cambió para siempre y las lecciones vigentes para el sur de Chile

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Este 22 de mayo se conmemora la mayor catástrofe sísmica registrada en la historia de la humanidad. Una fecha para recordar la resiliencia de nuestra gente y repasar las medidas de prevención que pueden salvar vidas ante un megaevento.

Corría el domingo 22 de mayo de 1960. A las 15:11 horas, el sur de Chile se convirtió en el epicentro del evento sísmico más violento jamás medido por el ser humano: un megaterremoto de 9.5 grados de magnitud en la escala de Richter.

​Fueron entre 10 y 14 minutos de un movimiento telúrico tan brutal que alteró la geografía del territorio, hundió terrenos costeros, desvió el curso de ríos y dio origen a un devastador tsunami que barrió las costas del océano Pacífico, alcanzando incluso las distantes costas de Japón y Hawái.

​Ciudades como Valdivia, Puerto Montt, Ancud y Maullín sufrieron daños estructurales catastróficos. Sin embargo, más allá de las cifras de destrucción y las grietas en el suelo, el verdadero hito que marcó a la Región de Los Lagos fue la capacidad de su gente para levantarse de las ruinas; una resiliencia comunitaria que hoy, a más de seis décadas del desastre, nos obliga a reflexionar sobre nuestra convivencia con una tierra que late de manera constante.

La cultura de la prevención: ¿Qué hacer ante un sismo de gran escala?

​Chile es un país esencialmente sísmico y la ciencia es clara: los grandes terremotos no se pueden predecir, pero sus consecuencias sí se pueden mitigar. En este día de conmemoración, es vital transformar la memoria histórica en acción preventiva.

​A continuación, repasamos el protocolo fundamental de seguridad que todo ciudadano debe dominar:

1. ANTES: Preparación y organización familiar

​La prevención comienza en el hogar y en la organización comunitaria previa a la emergencia:

  • Establecer un Plan Familiar: Acordar un punto de encuentro seguro fuera de la casa y definir roles (quién ayuda a los adultos mayores, niños o mascotas).
  • Identificar zonas seguras: Reconocer los lugares de protección sísmica dentro de la vivienda (lejos de ventanas, espejos o muebles pesados que puedan caer).
  • Kit de Emergencia: Mantener una mochila accesible con agua embotellada, alimentos no perecederos, linterna, radio a pilas, un botiquín de primeros auxilios y los medicamentos esenciales de la familia.
  • Asegurar objetos: Fijar de forma firme a las paredes los muebles altos, repisas y electrodomésticos pesados.

2. DURANTE: Mantener la calma y protegerse

​El momento del sismo requiere decisiones rápidas basadas en la seguridad:

  • Mantener la calma: El pánico generalizado genera accidentes y caídas.
  • Agacharse, Cubrirse y Afirmarse: Protegerse bajo una mesa o escritorio resistente. Si no hay muebles cerca, ubicarse junto a una estructura sólida o muro de carga.
  • Alejarse del peligro: Mantener distancia de ventanas, fachadas de vidrio, postes de alumbrado público y cables eléctricos.
  • No usar ascensores: Si se encuentra en un edificio, evacuar siempre por las escaleras de emergencia una vez que el movimiento disminuya.
  • Si está manejando: Reducir la velocidad gradualmente y detener el vehículo en un lugar seguro, lejos de puentes, pasos sobrenivel o postes.

3. DESPUÉS: Evacuación y solidaridad

​Una vez que cesa el movimiento principal, se inicia la fase más crítica para las zonas costeras:

  • Evacuación inmediata por Tsunami: Si se encuentra en el borde costero de la región y el terremoto fue tan fuerte que impidió mantenerse en pie, no espere una alerta oficial. Evacúe de inmediato hacia las zonas de seguridad en altura (mínimo 30 metros sobre el nivel del mar).
  • Revisar servicios básicos: Cortar las llaves de paso de gas y los interruptores de luz si se sospecha de fugas o daños en las cañerías. No encender fósforos ni encendedores.
  • Usar mensajería de texto: Colapsar las líneas telefónicas impide el trabajo de los equipos de emergencia (Bomberos, SAMU, Carabineros). Use SMS o aplicaciones de mensajería para comunicarse con familiares.
  • Estar atento a las réplicas: Los grandes terremotos suelen traer sismos secundarios de menor intensidad, por lo que se debe mantener la alerta.

Un llamado a la memoria viva

​Recordar el 22 de mayo de 1960 no tiene como objetivo alimentar el temor, sino fortalecer la identidad de una región que sabe de reconstrucciones y lazos solidarios. La infraestructura de nuestro país ha mejorado ostensiblemente gracias a estrictas normas de construcción, pero el eslabón más importante de la seguridad sigue siendo la comunidad informada, preparada y consciente de su entorno costero e insular.

Fotografía : Totila Lintz Stange

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